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Gastronomía |
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Hoy: Stos. Abdón, Senén y Pedro Crisólogo |
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GASTRONOMÍA
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De los períodos
de frugalidad forzosa impuesta por las largas sequías, han
sabido resarcirse con creces las gentes de Alcañiz, cuyo peculiar
sentido de lo lúdico les ha permitido crear una cocina propia
y unos deliciosos lamines - que son lo propio de las gentes lamineras
- , tales como las tortetas de alma, los roscones de zurra, los mantecados,
los almendrados, las galletas, que en algunos pueblos del contorno
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llaman alcañizanas,
las harinosas ciegas, los cortadillos de canela, las tortas de panizo
con anisetes, las rosquetas de Pascua, las tortadas, las capuchinas,
las tortas del Santo Entierro, las Tetas de Santa Águeda (Imagen
1), y otros muchos, comunes a otras localidades de la comarca, así
como las tortas - o tartas- de cerezas, de manzana, de membrillo,
de cabello de ángel, de calabaza roya, de moras, de gallicos
de nuez y otras de parecida condición, que enlazan con las
saladas o "de recau". |
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Parientes
próximas de las "pizzas" italianas, como las tortas
de pimiento y tomate, de chirigol, de sardinas arenques y de patata
y jamón, que nos conducen desde los recursos festivos de peregrinación,
"lifara" y romería, a esa otra comida sosegada y
sabia, para mesa y manteles, como las celebradas anguilas de La Estanca
con judías desgranaderas, que aparecen en prestigiosos repertorios
gastronómicos como plato reconocidamente alcañizano,
o las alcachofas con tripa, o el chirigol, o la fritada con caracoles,
o la sartenada de matanza, o los menudos en tripa, o las codas a la
pastora, o los huevos |
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en procesión, o el arroz de abadejo con patatas, que los
niños, acompañaban con panes de juguete como escaleretas,
el torer, y la moncha, o con la botella el Día del Choricer.
Pasaremos por alto la excelencia de los productos de su huerta,
la suculencia de los peces de La Estanca - de los que se proveían
periódicamente los últimos reyes de Francia, Luis
XVI y María Antonieta- y la calidad de su caza, que hizo
nacer aquel viejo proverbio entusiasta de "La mujer y la perdiz,
de Alcañiz", pero no puede dejar de encarecerse el sabroso
recetario a que han dado origen.
También citaremos el conejo con chirigol y caracoles y las
codornices a la rabia, que constituyen un sabrosísimo recurso
de urgencia, o la liebre con vino que, aún siendo una receta
compartida, adquiere aquí una peculiar fragancia, como el
cardo con salsa de almendras que cenan en Nochebuena todos los aragoneses
y al que las alcañizanas dan un toque que los distingue,
porque todas las cosas aquí adquieren una singular personalidad.
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